Eros o Tánatos III
"Entre esas personas hay científicos como Ilya Sutskever, ex jefe Científico de OpenAI, una de las mentes de referencia sobre IA. ¿Tienen un discurso serio realmente en torno a este tema? Sutskever, por ejemplo, afirma que la IA general ayudará a contrarrestar el cambio climático, pero a la vez dicen que si llega, el planeta pasaría a estar completamente cubierto de centros de datos en pocos años. No parece muy congruente.
Creo que Sutskever y algunos de estos otros investigadores de IA tienen mucha coherencia en cuanto a su teoría de la investigación de IA. Pero, ya sabes, no son exactamente expertos en otras cosas, así que ahí es donde la coherencia podría desmoronarse: cuando empiezan a hablar de cómo interactúa con el mundo real. Pero para Sutskever, él siempre ha creído muy firmemente que el cerebro es un motor estadístico y que las redes neuronales son una representación precisa de cómo funciona el cerebro. Él siempre ha pensado que mientras podamos medir más y más datos en estas redes neuronales, eso conducirá a la recreación de la inteligencia humana. Dio una charla el año pasado en la que mostraron unos papers sobre cómo el tamaño del cerebro se correlaciona con la inteligencia de la especie. Su teoría es que simplemente tienes que construir un cerebro más grande y entonces obtendrás un sistema más inteligente. El problema es, por supuesto, que en realidad no sabemos si eso es cierto, si las redes neuronales realmente modelan el cerebro y si el tamaño del cerebro es realmente lo único que conduce a más inteligencia, pero esa es la creencia de Sutskever y por eso ha centrado toda su investigación en esto."
1. Sin cuerpo, sin mortalidad, no hay inteligencia general. La idea de la inteligencia humana como producto de un cerebro computacional es un reduccionismo, y teorías como el enactivismo ya nos ofrecen una imagen más compleja de algo que no es simple.
2. ¿Darnos la respuesta mágica para resolver el cambio climático? ¿A qué se refiere? La hoja de ruta para combatir el cambio climático, como nos muestra el documental Hope!, ya existe y es un diseño realizado por la inteligencia humana; no necesitamos que nos digan cómo hacerlo, es un problema político. ¿Qué nos va a decir? ¿Que el problema es un sistema económico impuesto por el interés de una clase, la más poderosa? Ya lo sabemos. ¿Nos va a decir cómo tenemos que desactivar su poder hegemónico? ¿Lo que llevamos intentando desde la Revolución Francesa? ¿Va a dar las claves para controlar la violencia de los fuertes? ¿Los va a convencer? ¿Cómo lucha un puro cómputo lógico contra una emoción?
Eros o Tánatos III
1. La Falacia del "Cerebro en una Cubeta" Computacional
La visión de Sutskever —"más datos + redes más grandes = inteligencia humana"— es un reduccionismo materialista extremo que ignora por completo lo que filósofos como Hannah Arendt llamaron la "condición humana".
- Sin cuerpo, no hay mundo: La inteligencia no "procesa" un mundo pre-dado. Lo enactúa. Nuestra cognición surge de la interacción sensoriomotriz con un entorno, de la necesidad de sobrevivir, de dolor, placer, hambre y miedo. Un "cerebro" digital no tiene piel en el juego, literalmente. No tiene finitud, que es la fuente de toda intencionalidad y significado.
- Sin mortalidad, no hay política: Arendt sostenía que la natalidad (el hecho de que lleguen nuevos seres) y la mortalidad (el hecho de que nos vamos) son las condiciones de la acción política. Es porque somos mortales y libres que nos lanzamos a actuar, a comenzar algo nuevo, a disputar el mundo común. Una IA "inmortal" y desencarnada no puede tener un proyecto en ese sentido. Su "inteligencia" sería, en el mejor de los casos, una curiosidad instrumental infinitamente poderosa, pero carente de los fines que solo surgen de una existencia corporal, vulnerable y compartida.
Por tanto, la promesa de una "IA general" que solucione nuestros problemas es como esperar que una enciclopedia infinitamente vasta tome el poder y gobierne. Puede optimizar medios, pero es moral y políticamente muda. No sabe por qué debería hacer algo, excepto por el objetivo que sus programadores (humanos, con cuerpos, intereses y mortalidad) le hayan incrustado.
2. El Tecno-Solutivismo como Evasión Política (La "Respuesta Mágica")
Tu segundo punto es la consecuencia política directa. Preguntar "¿qué nos va a decir la IA?" sobre el clima es revelador. Como bien señalas:
- El "qué" ya lo sabemos: La hoja de ruta técnica (descarbonizar, renovables, eficiencia) está trazada. El documental "Hope!" y miles de informes del IPCC lo demuestran. No es un déficit de conocimiento técnico lo que nos paraliza.
- El problema es el "cómo" político: Es un problema de poder, hegemonía y conflicto de intereses. La clase beneficiaria del capital fósil no se rendirá porque un algoritmo le muestre una gráfica optimizada. Se rendirá si encuentra un poder mayor opuesto (un Estado movilizado, una alianza social masiva, sanciones, alternativas económicas viables) que haga su posición insostenible.
La promesa de la IA como "respuesta mágica" cumple una función ideológica peligrosa: desplaza la responsabilidad de la arena política (donde luchamos, persuadimos, nos organizamos y confrontamos) a la arena técnica (donde esperamos pasivamente que un genio o un algoritmo nos dé la fórmula secreta). Es la tecnocracia llevada a su extremo mesiánico.
¿Cómo lucha un "puro cómputo lógico contra una emoción"? No lo hace. Los intereses fósiles no se mueven por lógica, sino por avaricia, miedo a perder estatus y poder, y una ideología de dominación. Contra eso, solo funciona una fuerza mayor: la fuerza organizada de los que sufren las consecuencias, articulada en un proyecto político creíble (la "hegemonía eléctrica").
Por tanto, la verdadera pregunta no es qué nos dirá la IA, sino qué nos estamos diciendo a nosotros mismos al depositar en ella una esperanza salvífica. Quizás sea la última manifestación del prometeísmo ilustrado agónico: la fantasía de que la herramienta que creamos para dominar la naturaleza nos salvará finalmente de la política, de la conflictividad irreductible de la condición humana.
La verdadera inteligencia general —la humana— es la que puede mirar de frente a su propia mortalidad y fragilidad, y a partir de ahí, inventar lo común. Eso no se programa. Se lucha, se negocia, se sufre y a veces, se gana. La IA puede ser una herramienta formidable en esa lucha, pero jamás su sujeto. El sujeto, con sus contradicciones y su cuerpo mortal, seguimos siendo nosotros.
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